miércoles, 13 de diciembre de 2006
REFLEXIONES SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES

La Directiva Marco sobre Salud y Seguridad abrió un “debate” poniendo de manifiesto la necesidad de salir de la cola de Europa en cuanto a accidentes de trabajo se refiere imitando el modelo nórdico de diálogo y concertación para reducir las elevadísimas tasas de siniestralidad (7 por 100.000 accidentes mortales en 1994) . Era tarea obligatoria tomar cartas en el asunto, y no solamente para España, sino para el resto de los países de la UE pero sobre todo los del sur europeo.

Los principales problemas a los que se enfrentaba la Directiva del Consejo de 1989 era la compleja y elevada disparidad en materia legislativa que poseían los diferentes estados miembros.

El caso español

Un gran número de autores como por ejemplo Pere Boix sostienen que el mayor problema de la Directiva Marco sobre Salud y Seguridad es su excesiva calidad técnica que implica una gran dificultad de aplicación estricta. El aspecto positivo es la puesta en escena y el poner de relieve la magnitud del problema para propiciar el debate es considerado un avance importante. El pasar de la reparación o cura a la prevención o promoción de la salud.

Otro de los inconvenientes que defiende este mismo autor es que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL en adelante) no surgió de un debate social, sino que fue más bien impuesto por la UE. La ley, no ha sido por tanto fruto de un proceso de maduración ni de voluntad empresarial o sindical. Pues se carecía y se sigue careciendo hoy de cultura preventiva.

Pruebas de esto, no faltan, por ejemplo, una encuesta realizada en 1990 demostró como el desconocimiento de la Ley por parte de los empresarios era mucho mayor que la de los escasos técnicos en Prevención de Riesgos laborales. La encuesta reflejaba por ejemplo que un 82% de los empresarios no había decidido aun que modelo de prevención implantar. O por ejemplo que el 80% de las empresas no tenían pensado impartir cursos de formación para la prevención. Puesto que no se obliga en la ley a formar al empresario y sí al trabajador. Por consiguiente, hasta que no se produzca un cambio de lógica y de concepción de la prevención no como una foto fija en la que se emita un informe de un momento determinado de la situación de una empresa, y se obligue al empresario a sensibilizarse y formarse en materia de salud laboral, será difícil hablar de prevención a todos los niveles, es decir de prevención integrada.

Es latente pues una asimetría muy pronunciada entre intereses y voluntades entre sindicatos y empresarios. No hablan el mismo lenguaje parece ser. A todo ello debemos sumar que no se están produciendo avances en cuanto a diálogo social o desde otros flancos como se esperaba de las Mutuas por ejemplo y por no hablar del modesto papel del Estado o instituciones públicas que parecen haber olvidado el artículo 40.2 de la Constitución Española que reza sobre la obligación de garantizar la salud de los trabajadores.

Sobre el futuro

No era de esperar que una vez implantada la LPRL se saldría de la cola de Europa y las condiciones mejorarían notablemente. Pues basta con mirar el número de técnicos en Prevención de Riesgos laborales o el número de estudios sobre dicha materia.

Hoy según UGT cada 3 días muere un trabajador en España. ¿Qué está sucediendo, se están atacando las causas, la mirilla está rota y no atina con excesiva puntería sobre un problema de tal calibre?

La respuesta a esta pregunta es compleja. En mi modesta opinión, no se puede intentar prevenir riesgos laborales sin ir a la raíz del problema. Que no es otro que el modelo de producción, el incremento de la competitividad feroz, la segmentación del mercado de trabajo y la modalidad de contratación. Pues apuntar sobre la precariedad es acertar seguro en cuanto a salud se refiere. La precariedad tiene sexo, edad, etnia y sector. Así que no es preciso dar palos de ciego para atajarla. El índice de precariedad laboral supera el 40% de la población activa (Prieto, 1999). O lo que sorprende más aun, en 20 años uno de cada dos trabajadores será precario (Beck U. 2005).

Si el trabajo es considerado cada vez más una mercancía, si se flexibiliza más el mercado de trabajo dando lugar a una vergonzante e humillante relación laboral en la que el trabajador en su intento de buscarse la vida la pierde.

Qué se puede hacer si estas nuevas modalidades de contratación temporal (hoy 34% para España) van en auge como está sucediendo en toda Europa. Si se usan cada vez más formas de subcontratación en las que la empresa no se hace responsable de la muerte sus trabajadores porque no son suyos. Casos como FERROVIAL o Repsol, esta última que alegó “Ninguno de los trabajadores estaba en plantilla” cuando varios de sus trabajadores de la planta de Puertollano murieron trabajando. Eran subcontratados, asunto zanjado.

Bibliografía consultada

Sprint o carrera de fondo. Reflexiones para un balance de situación acerca de la prevención de riesgos laborales. Pere Boix. Cuadernos de Relaciones Laborales nº 14, 1999 pp. 17-33

Contra los estragos de la subcontratación: trabajo decente. Juan José Castillo. Sociología del Trabajo nº 54, primavera 2005 pp3-39

Globalización económica, relación de empleo y cohesión social. Prieto, Carlos. Papers 1999 núm 58 p. 13-37
Publicado por otromundoya @ 17:42  | Política
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