martes, 21 de noviembre de 2006
El empleo es desde hace unos años un bien escaso. El empleo como norma social que proporcionaba estabilidad económica y social ha muerto, olvidémonos de esa frase que decía que el que no trabaja es porque no quiere; es un vago. Antaño el que quería trabajar podía, pero hoy las cosas han cambiado radicalmente. Es muy diferente no tener trabajo (desempleado) a no tener la posibilidad de tenerlo (parado forzosamente).

Las políticas activas están en auge en todos los países de la UE, pero éstas atacan al parado y no al paro. Haciendo recaer un enorme (por no decir todo el) peso y responsabilidad sobre el trabajador, obligándole a formarse continuamente a lo largo de su vida sin descanso para así ser más competitivo y estar dentro de la demanda de trabajo de la economía del conocimiento. El que no domine el inglés ni el funcionamiento de un PC está fuera de la lógica de este sistema.

La forma de compartir el paro en esta llamada sociedad de la información ha sido dando rienda suelta al mercado, aumenta la flexibilidad, de contratación y también de despido, ha hecho que los contratos precarios hayan ido creciendo paulatinamente desde la década de los 80 en todos los países, con la única excepción de Reino Unido (donde el coste del despido es tan bajo que no hay grandes diferencias entre un contrato de duración fija a uno estable). Si se quiere llegar a ser como dice la Comisión Europea la economía más competitiva del mercado invirtiendo en capital humano (forma poco adecuada de definir a los trabajadores) ¿Porqué no se ha aumentado el gasto en educación e investigación? Algo va mal, se habla de “flexiguridad” que sería una combinación de flexibilidad en los puestos de trabajo acompañada de seguridad para el trabajador. Seguridad que no se ve por ningún lado.

Ante este aumento de la precarización del trabajo, disminución de las horas de trabajo, contratos por objetivos, por un número concreto de horas al año, mes o semana, el continuo ascenso de este modo de contratación temporal hace que según los datos que manejo, en 10-15 años uno de cada dos trabajadores será precario. Es inevitable. Siento decirlo, y los Pactos por el Empleo nada podrán hacer, tan sólo retrasar la hora del juicio final, alargar la agonía de los trabajadores que inevitablemente serán sustituidos por software y hardware.

El trabajo era un concepto contrario a la pobreza, hoy trabajar no significa nada. Es mas, pueden ir de la mano. Uno puede trabajar y ser pobre los llamados working-poor. Si nada de esto cambia (y todo apunta a que no cambie), las condiciones de vida de todos, trabajadores y no se verían seriamente afectadas. La protección que recibe el trabajador hoy día es en función a su participación en el mercado laboral y si esta de forma tan precaria no decrece como los datos demuestran, el trabajo no aportará ningún tipo de seguridad: ni económica, ni social puesto que el Estado de Bienestar está enfermo, se está muriendo. Países que poseían una elevadísima protección social lograda con tanto trabajo por la socialdemocracia a lo largo de tantos años, están viendo como esos esfuerzos y ventajas se desvanecen ante decisiones nuevamente de la Comisión que rezan para que ningún trabajador se retire antes de los 65.

A la lectura de esto, ¿Qué nos queda?, ¿Qué futuro nos espera a los jóvenes? ¿Trabajar en mil trabajos distintos a lo largo de nuestra vida, sin parar de formarnos para no ser excluidos del mercado de trabajo para ser precarios cualificados? Una cosa en todo este galimatías está clara: son las formas atípicas de contratación las que están aumentando. La contratación temporal, por obra o servicio, o el trabajo a tiempo parcial pues las empresas quieren reducir costes y la única forma posible es disminuyendo la jornada laboral y consiguientemente el salario. ¿Qué hacer?

Si el pleno empleo ya no existe más, la sociedad del pleno empleo y trabajo normal como la conocíamos hasta ahora es agua pasada. Entonces se puede decir que es momento de pensar en un futuro distinto al que tuvieron nuestros padres y abuelos. Hay que empezar a innovar, a hablar de la sociedad del tiempo libre, o al contrario de la sociedad civil o política, donde nos preocupemos por los menos favorecidos y hacer más justa nuestra sociedad. Es el momento de decidir si el Estado de Bienestar (un invento europeo) debemos dejarlo que termine de hundirse mientras esperamos que la solución a nuestro mundo sea una mayor liberalización del mercado de trabajo. ¿Es esa la solución? O por el contrario es preciso rescatar el Estado Benefactor, reformarlo y dotarlo de más fuerza que nunca para hablar por ejemplo de una renta básica universal (para trabajadores y no trabajadores) y de una vida digna para todos.

Antonio Cañellas Capellá
Sabadell, nov. 2006
Publicado por otromundoya @ 16:59  | Política
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Comentarios
Como estudiante de mi ultimo curso de carrera empieza a preocuparme seriamente cual va a ser el futuro laboral al q voy a tener q hacer frente, moverme entre esos contratos x horas y en practicas, y yo me pregunto¿hasta donde somos capaces de aguantar?
Publicado por gata gorda
lunes, 27 de noviembre de 2006 | 14:41
El contrato a tiempo indeterminado es la utopia de nuestra generaciòn, y lo peor es q aqui en Italia fue la izquierda que lo hizo! Invertir en la uni y en el trabajo de los jovenes es garantizar el futuro al paìs!
Publicado por Stefano
miércoles, 13 de diciembre de 2006 | 16:33