viernes, 09 de junio de 2006
Partimos de que la democracia es un acción social que se realiza en una colectividad, llámese pueblo, nación, estado, país… Es una acción individual en un colectivo y por ello en democracia no se puede hacer lo que uno quiere sin pensar en los demás, sino lo que se está haciendo es negar al otro, los demás no existen. Vivir fuera de la comunidad es imposible ya que el hombre es un animal social. Se debe tener en cuenta que el debate que ha llegado hasta nuestros días, el de lo individual y lo colectivo perdurará siempre que exista el modelo de democracia liberal. Este modelo de democracia aboga por el individualismo, por la competitividad, por preservar los derechos y libertades individuales ante cualquier monstruo (un dictador, una comunidad religiosa, un enemigo aunque sea ficticio o el mismo Estado) La forma, el sistema económico que ha adaptado la democracia liberal en su forma actual la representativa, ha sido la capitalista transnacional, el capitalismo dependiente.

La democracia es el modelo menos malo se dice, pero ¿sólo hay un modelo de democracia me pregunto yo?. Las últimas teorías cosmopolitas a cerca de la democracia como valor universal son las de Held o Rummel. Este último autor americano candidato al Premio Nóbel asegura que las democracias no guerrean entre sí. De este discutible postulado en el que no voy a entrar pues las variables utilizadas para las clasificaciones han sido elaboradas por la Freedom House. Pero bueno tomando sólo su teoría, se desprende que el objetivo sería democratizar el mundo para llegar a la kantiana paz perpetua. Si el objetivo es exportar la democracia (la liberal se entiende), habría que extender más aun el capitalismo para que el mundo fuese más democrático, lógico, ¿no? No hay nada más ilógico que la teoría de la mano invisible de Adam Smith que criticó Marx. Dejemos todo en manos de la oferta y la demanda, el mercado asignará correctamente los recursos. Dejemos la producción en una máxima anarquía social de la que sus consecuencias son más que latentes hoy. O es que necesitamos aun exportar más democracia (en Irak, Irán con guerra o en cualquier país de América Latina) en forma de elecciones legales o en forma de las reglas del juego democrático. La política es la continuación de la guerra por otros medios. En definitiva, de lo que se trata es de consolidar más aun el sistema capitalista, los ejemplos son tantos, veamos sólo algunos: en el campo económico, mala distribución de la renta, concentración del capital en mega empresas transnacionales, en materia social, mayor explotación del ser humano por el ser humano, en el campo político, mayor dependencia, colonialismo, imperialismo… ¿No es suficiente para ver que las consecuencias derivadas de este sistema económico son más que evidentes? La mano invisible es más que visible hoy, o es necesaria más diferenciación económica entre el país más rico y el país más pobre para entender que el capitalismo no es democrático, que no puede serlo nunca, es más no hay posibilidad de democracia “real” en el capitalismo.

De ese breve análisis que podría extenderse si hiciésemos un zoom para acercarnos a un caso concreto como el que estudió Raúl Prebisch en su libro El capitalismo periférico donde escribe que el sistema no funciona, es inviable concluirá, incluso después de haber hecho lo imposible por desarrollar el subdesarrollo con las políticas de la CEPAL durante los casi 30 años que estuvo él al cargo.

Si lo que se pretende es debatir acerca de cómo “desarrollar el subdesarrollo”, debemos tener presente una doble tarea de redefinición conceptual, esto es:

-Una primera e imprescindible que implica la definición de forma científica los términos desarrollo y subdesarrollo. La selección y el uso adecuado de nuestras palabras nos servirán para poder trabajar y debatir desde la Universidad haciendo ciencia.

Es fundamental replantearnos lo que entendemos por desarrollo y subdesarrollo. El subdesarrollo no es una etapa previa al desarrollo (como defienden algunas teorías, la de de Rostow, por ejemplo). Es mucha la tinta que se ha derramado acerca de cómo y porque los países pobres no salen de su estado de pobreza y por el contrario, los ricos son cada vez más ricos. Lo que debemos comprender es que desarrollo y subdesarrollo, no son dos procesos distintos, sendos conceptos son fruto de un único proceso histórico, son dos caras de una misma moneda, avanzan de la mano.

-Del mismo modo que se debe profundizar acerca de los conceptos de desarrollo y subdesarrollo que delimitarán un cuadro para poder avanzar en las futuras tareas de cooperación, es preciso también definir correctamente la cooperación al desarrollo. La cooperación no es un problema cuantitativo, que se soluciona con más recursos o un mayor presupuesto, la cooperación al desarrollo no es sinónimo de más ayudas económicas por parte de los bancos a las ONG.

Estoy convencido de que volviendo la cabeza atrás en la historia para ver lo que se ha hecho bien y lo que se ha hecho mal hasta ahora en materia de cooperación al desarrollo, y que definiendo correctamente las cosas como son, usando las palabras justas para conceptos tan usuales como la cooperación o el desarrollo nos ayudaría a empezar a trabajar por un mundo con mayor equidad, pues con palabras se puede empezar a cambiar el mundo.

Si tuviésemos en cuenta esa tarea anterior, llegaríamos a la conclusión de que el proceso de desarrollo es un todo, al igual que la sociedad no es un pequeño grupo de individuos. Las elites seleccionadas democráticamente en elecciones que son elegidas con mínimos de participación (un 15%, un 20, un 30 o un 40% real sobre la totalidad de la población) ¿son legítimas? Si la soberanía popular ya no está en el pópulos, sino mucho más arriba, está secuestrada, entenderíamos que no hay posibilidad de democracia. Creer en la cooperación y no en la competencia no es suficiente si no se plantea seriamente una alternativa de sistema económico, esto es una alternativa al sistema del capitalismo dependiente que es excluyente.



No se trata de decir simple y llanamente como así reza el título del libro de István Mészáros y mucho menos hoy en la era del hibridismo, de la globalización, de las redes. Redes que no son lineales. Leer en la prensa que "las buenas noticias sobre el empleo hacen caer la Bolsa de Nueva York". Da que pensar, puesto demuestra que hay alguna relación sistémica entre subida del empleo (buena noticia), peligro de inflación (mala perspectiva) y subida de los tipos de interés (peor escenario para la Bolsa).

Es cierto, sí, que todavía la democracia, la empresa y el mercado necesitan la confianza de los ciudadanos para poder funcionar; pero se trata de una confianza devaluada y meramente funcional, y de ahí la exigencia de garantías, los contratos escritos, los registros de la propiedad, el aparato de justicia, la defensa del valor de la moneda, las instituciones, elecciones limpias, igualdad de oportunidades,…el Estado.

Los derechos individuales no sirven de nada sin los colectivos, la tarea para la revolución democrática, que rompería la estructura social actual, que contribuiría por vez primera a la eliminación del subdesarrollo y, consecuentemente a la finalización de la relación de dependencia empieza en uno mismo.

Sólo sin subdesarrollo habrá cambio social. Y sólo en un sistema económico de justicia social e igualitaria, basada en la cooperación y no en la competición donde se respeten las diferencias podremos empezar a hablar de democracia.


Antonio Cañellas Capellá

Madrid 19 de enero de 2006
Publicado por otromundoya @ 21:19  | Política
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