viernes, 09 de junio de 2006
Madrid es una capital, una ciudad grande, en la que uno se pierde (y no solamente de noche) con gran facilidad, pero nada como lo que me sucedió a mí, lo vais a flipar:

Iba yo conduciendo, bueno mejor dicho metiendo primera, frenando, embragando y en algunas ocasiones segunda por la M-30 en dirección al nudo sur contemplando y dejándome embriagar por ese hermoso paisaje de infinitas grúas que bailan y ya creo que hasta se reproducen entre ellas. Me perdí en esa enorme contaminación visual, que digo yo que existirá puesto que si hacer excesivo ruido contamina también lo hará el destruir brutalmente el paisaje urbano. Uno ya se acostumbra a ello. Lo que me pasó fue que se cerró la salida de la M-30 que normalmente tomo yo par ir hacia mi casa, nada, que le vamos a hacer, saldré en la siguiente, pues no, la siguiente entonces, no, también cortada, así que no se podía salir de la M-30. Anduve dos días conduciendo o circulando puesto que era siempre en círculos buscando una salida, me daba igual si era en el otro extremo de la ciudad o hasta en Toledo. Nada, no había forma, estaba dentro de un círculo vicioso. Logré sobrevivir gracias a las migas y pelusas que quedan entre los pliegues de los asientos de mi coche y maté el frío y la deshidratación a base de anticongelante el cual creo que me provocó serios efectos alucinógenos, pensé hasta en suicidarme tirándome al río Manzanares, pero luego pensé: ¿eres tonto?, si no tiene agua y además luego tendría aun que pagar la grúa para que de allí me sacase, a pesar de que allí dentro del río habrá más de 100 grúas trabajando.

Hoy ya estoy mejor, logré salir, fue duro, ahora acudo a un gabinete psicológico dos días por semana junto con otros conductores que les sucedió lo mismo, allí se nos ayuda a superar el trauma visualizando películas que crean una atmósfera de paz sin obras ni ruido, sin coches ni tráfico como por ejemplo La casa de la pradera o Bonanza. Pero eso es tema a parte. Después de tanto circular se me ocurrió una propuesta para hacer al señor Gallardón, consistiría en crear una carretera no de circunvalación, sino de espiral. No os rías que no es ninguna tontería, la llamaría E-30 “Ensaimada 30”. Esta carretera espiral conduciría a todos los coches hacia el centro de Madrid, donde las cámaras bien colocadas, multarían inmediatamente a los que entran, si el tráfico fuese demasiado abundante y no se alcanzase a denunciar a todos, se podría aparcar en las zonas “amarillas” que con muy buen ojo serán previstas, y cuyo precio sería de 100€ media hora, y se tarifaría por mes o fracción. Se acabaron las azules o las verdes esas que cuestan dos euros media hora y que si estás 31 minutos se paga una hora. Eso no recauda casi nada, parece ser que no veías Barrio Sésamo, no sabes sumar Gallardón. Recuerda de ahora en adelante amarillo.

Luego una vez en el centro, sin coche, sin dinero, sin ropa pues has tenido que empeñarlo todo para pagar el ticket de la zona amarilla, vas caminando desnudo por la Puerta del Sol, eso si, esperando que no te detengan… podrás mendigar y subirte no sólo al metro, sino a la RENFE, ¿cómo que a la RENFE, no es suficiente el metro que vuela? Pues claro que no. Porque por el centro se van a hacer unas obras preciosas, costosísimas de esas que ni el Thyssen podría comprar. Para que la RENFE llegue hasta el mismo despacho del Ayuntamiento, y digo yo: porqué no empiezan a excavar y a picar dentro del despacho del Sr. Alcalde o en todo el Ayuntamiento, así verá cuanto a gusto y bien podrá trabajar usted y también así padecerá lo mismo que van a padecer todos los comercios de la zona centro a consecuencia de esa inútil y costosa obra.

Nada más. Sólo quiero añadir una cosa, esperanzadora, no, no, cancelo el último término por miedo. Madrid fue candidata a las olimpiadas 2012, pero no lo será. Bueno no pasa nada, a mi se me ha ocurrido otra candidatura en la que puede participar Madrid junto a otras ciudades. Éstas son clasificadas por un ranking que me he inventado yo y que muy pronto publicaré. Se trata de elegir la capital de la especulación urbanística, capitalística, la capital del dinero, la capital de las grandes empresas que se comen a las pequeñas… Consiste básicamente en elegir la capital del capital, siguiendo unos rigurosos criterios que tienen en consideración el precio del metro cuadrado, el número de parados, los sueldos medios, y duración de los contratos, el número de pisos que se construyen, el número de jóvenes que no tienen acceso a una vivienda, el número medio de personas que viven en un piso o habitación en barrios marginales, el número de pisos vacíos, el número de casas de cultura, parques y parkings, número de bibliotecas por ciudadano, número de bancos para sentarse y bancos para endeudarse, y muchas más cosas. Si quieres participar y ayudar a estudiar o presentar como candidata la ciudad donde vives, hazlo, estás a tiempo, todas las ciudades pueden inscribirse aun. Vamos, no te lo pienses más, participa, apúntate a la Olimpiada del Capital. ¡Ánimo!

Será difícil la elección, porque de momento el Sr. Gallardón aquí en Madrid se lo ha tomado enserio, está trabajando muy pero que muy duro.

Antonio Cañellas Capellá
Publicado por otromundoya @ 21:14  | Cuentos
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Comentarios
Interesante tu última propuesta, sería de verdad interesante analizar ciertas ciudades teniendo en cuenta algunas de esas variables que has apuntado antes. Suerte para ti y para los que quieran animarse en tan grande empresa.
Publicado por Invitado
viernes, 09 de junio de 2006 | 21:37